El mecanismo de Anticitera, la primera computadora de la historia

El enigmático y complejo mecanismo de Anticitera

Se conoce como el mecanismo de Anticitera a un peculiar objeto hallado en los restos de un naufragio. En abril de 1900 unos pescadores hallaron los restos de una embarcación frente a la isla griega de Anticitera.

Las computadoras analógicas son milenarias

Este descubrimiento conmocionaría a la ciencia: gracias a él se demostró que las computadoras analógicas ya existían hace 2200 años.

Reconstrucción del mecanismo de Anticitera

Comúnmente se cree que las computadoras u ordenadores son de invención muy reciente; y que siempre son artilugios sofisticados que requieren alimentarse de energía eléctrica.

Lo cierto es que con los ordenadores sucede lo mismo que con las calculadoras y con los robots. Todos estos aparatos son milenarios, y en un principio su funcionamiento era completamente mecánico.

Los relatos de los historiadores dan cuenta de que ya los magnates de la antigua Grecia contaban con robots; éstos eran capaces de vaciar por sí mismos el agua sucia cuando el dueño terminaba de asearse.

No es necesario que computadoras u ordenadores, calculadoras o robots sean tan complejos como los actuales; aún siendo aparentemente sencillos se les puede llamar con tales nombres.

La historia de las civilizaciones pasa por etapas de gran esplendor, seguidas de pronunciada decadencia. Tras un renacimiento, las generaciones modernas se asumen como las inventoras de grandes adelantos tecnológicos sin precedentes. La realidad es que muchos de los instrumentos que usamos hoy día tienen precedentes en las culturas del pasado. Eso sí, sin la vistosidad de los aparatos modernos, ni la misma eficacia; el uso intensivo de la energía eléctrica era aún desconocido.

El increíble mecanismo de Anticitera

Nada de ello impidió que un inventor griego, quizá un discípulo de la escuela de Arquímedes, desarrollase un complicado mecanismo; su supuesto fin era indicar con precisión los datos astronómicos conocidos en la época. Creado tal vez para el uso de un prominente personaje de Corinto, el mecanismo de Anticitera formaba parte de un cargamento que se hundió en el mar durante una tormenta.

Ruinas de Corinto, acaso la patria del creador del mecanismo de Anticitera

Muchos siglos después, en 1900, restos del buque hundido fue hallado con gran parte de su carga frente a Anticitera. Los arqueólogos se encontraron ante un enigma indescifrable; lo que parecía un simple engranaje corroído por la sal y deformado por el paso del tiempo, resultó ser un misterio insondable cuando investigaban el interior del objeto. Fue necesaria la cooperación de la IBM y un costoso traslado para evaluar cabalmente el objeto. La sorpresa de los investigadores iba en aumento a cada nuevo dato.

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Fue necesario utilizar un tomógrafo especialmente diseñado para estudiar el mecanismo de Anticitera. Gracias a este método, se descubrió que el objeto, en su mejor momento, había estado contenido en una caja de 33 centímetros de alto, por 18 de largo y 8 de grueso.

No quedó más remedio que admitir que dicha caja era parte de un mecanismo muy complejo, un verdadero ordenador primitivo que quizá fue utilizado para conocer con precisión las posiciones de los planetas y otros astros.

Los arqueólogos han concluido que el aparato fue creado en el año 200 antes de Cristo, y que además de ser un instrumento astronómico, también funcionaba como calendario.

El Sol giraba alrededor de la Tierra

El sorprendente mecanismo de Anticitera era tan complejo que podía predecir eclipses con 19 años de anticipación. Constaba no de uno, sino de treinta engranajes montados en diez ejes.

Creado  a partir de un modelo geocéntrico, el mecanismo de Anticitera causaba el asombro de sus usuarios al simular el movimiento de los cinco planetas conocidos entonces. Éstos giraban en torno al Sol, el cual a su vez lo hacía alrededor de la Tierra.

Antes de estos sorprendentes descubrimientos, se creía que los grandes avances científicos se produjeron a partir de los siglos XVI y XVII de nuestra era.

Rompiendo con este paradigma, el mecanismo de Anticitera demuestra que hace más de dos milenios, existía ya una casta científica con grandes conocimientos acerca de ingeniería y astronomía, así como artesanos muy diestros capaces de fabricar engranajes muy complejos.

Las palabras grabadas en el mecanismo que se han logrado traducir, revelan que el creador o dueño del aparato era vecino de Corinto, próspera ciudad griega dedicada al comercio marítimo.

No obstante, algunos científicos modernos opinan que aún no se ha terminado de establecer completamente la naturaleza del mecanismo de Anticitera, posiblemente el aparato habría sido utilizado para aún más funciones, y no sólo como calendario y simulador del movimiento planetario. Algunos opinan que tenía la capacidad de agendar los Juegos Olímpicos de la antigüedad.

Así lucía el mecanismo de Anticitera al ser construido

Actualmente, este sorprendente artilugio ha recobrado vigencia en la opinión pública debido a que Google ha dedicado su doodle más reciente a representar al mecanismo de Anticitera.

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Fermin